Dolor de espalda vitamina b12

Vitamina d dolor de espalda

El cuerpo humano necesita vitamina B12 para producir glóbulos rojos, nervios, ADN y realizar otras funciones. El adulto medio debe tomar 2,4 microgramos al día. Como la mayoría de las vitaminas, la B12 no puede ser producida por el cuerpo. En su lugar, debe obtenerse de los alimentos o de los suplementos.

Y ahí radica el problema: algunas personas no consumen suficiente vitamina B12 para satisfacer sus necesidades, mientras que otras no pueden absorberla, independientemente de la cantidad que ingieran. Como resultado, la deficiencia de vitamina B12 es relativamente común, especialmente entre las personas mayores.

Las plantas no producen vitamina B12. Los únicos alimentos que la aportan son la carne, los huevos, las aves de corral, los productos lácteos y otros alimentos procedentes de animales. Los vegetarianos estrictos y los veganos corren un alto riesgo de desarrollar una deficiencia de vitamina B12 si no comen cereales enriquecidos con esta vitamina o si no toman un suplemento vitamínico. Las personas que se someten a una operación de pérdida de peso también son más propensas a tener un nivel bajo de vitamina B12 porque la operación interfiere en la capacidad del cuerpo para extraer la vitamina B12 de los alimentos.

Las enfermedades que interfieren en la absorción de nutrientes, como la celiaquía o la enfermedad de Crohn, pueden causar problemas con la vitamina B12. Lo mismo puede ocurrir con el uso de los fármacos prescritos habitualmente para la acidez, que reducen la producción de ácido en el estómago (el ácido es necesario para absorber la vitamina B12). La enfermedad es más probable en personas mayores debido a la reducción de la producción de ácido estomacal que suele producirse con el envejecimiento.

Vitaminas B dolor muscular

Como una de las dolencias más comunes del mundo, el dolor lumbar es la principal causa de limitación de la actividad y ausencia del trabajo, imponiendo una elevada carga económica a los individuos, las familias, las comunidades, la industria y los gobiernos. Investigaciones recientes han puesto de relieve el papel potencial de las vitaminas B para tratar el dolor lumbar y mejorar los resultados clínicos globales.

El dolor lumbar, que es el segundo motivo de consulta más frecuente después del resfriado, es una de las dolencias más comunes en la práctica clínica, con una prevalencia a lo largo de la vida de hasta el 84%.1 El dolor lumbar también se asocia con el absentismo o el presentismo laboral, la alteración del estado funcional y una menor calidad de vida relacionada con la salud.    En conjunto, estos síntomas afectan profundamente a la movilidad y a la capacidad de realizar actividades de la vida diaria (AVD), lo que en última instancia tiene considerables consecuencias económicas y sociales.2,3,4

Las guías de práctica clínica mundiales actualmente establecidas recomiendan sistemáticamente el uso de paracetamol como tratamiento de primera línea y de AINE (por ejemplo, ibuprofeno, diclofenaco y naproxeno) como tratamiento de segunda línea para el dolor lumbar.5 Aunque tanto el paracetamol como los AINE tienen perfiles de eficacia y seguridad bien establecidos, existe una importante necesidad no satisfecha para los pacientes que siguen sin control a pesar del tratamiento máximo.    Investigaciones recientes han puesto de relieve el papel potencial del complejo de vitamina B -definido en la bibliografía como 1 mg de vitamina B12, 50-100 mg de vitamina B1 y 50-100 mg de vitamina B6- como complemento del tratamiento con AINE en pacientes que no están controlados con sus regímenes terapéuticos actuales y que pueden necesitar una intensificación[Ibid].

Información de interés

En 2018 se ha realizado un análisis de estudios epidemiológicos que han aportado información sobre la prevalencia del dolor de espalda y han identificado factores de riesgo individuales, psicosociales y laborales para la aparición de esta patología. Es importante que a la hora de elegir la táctica de tratamiento se tenga en cuenta el riesgo de complicaciones ante la presencia de patología multimórbida en pacientes con síndrome de dolor agudo o crónico. El aumento de la eficacia y la seguridad de la terapia basada en el uso de antiinflamatorios no esteroideos, cuyo riesgo puede minimizarse, se asocia a la inclusión de vitaminas del grupo B. Los resultados de varios estudios clínicos sobre el uso del complejo de vitaminas B mostraron una disminución significativa de la gravedad del síndrome de dolor y una mejora significativa de las funciones motoras, la regresión de los trastornos sensibles.

M. Geller, M. Mibielli, C. Nunes et.al (2016) Comparación de la acción de diclofenaco solo versus diclofenaco más vitaminas B sobre la movilidad en pacientes con dolor lumbar.-J Drug Assess., no 5(1), p. 1-3.

Dolor de espalda por ácido fólico

El dolor de espalda es inevitable si la mayor parte de tus días exigen presión y estrés sobre tu espalda. Estar sentado durante mucho tiempo, encorvarse, adoptar posturas inadecuadas al dormir y no realizar suficiente actividad física son las causas más comunes de esta dolencia.

El cuerpo necesita vitamina D para crear nuevas células óseas. También es un componente esencial en la absorción del calcio para tener unos huesos más sanos. La falta de vitamina D en el organismo puede provocar el reblandecimiento de las superficies óseas, lo que suele dar lugar a dolores lumbares.

Se ha demostrado que la vitamina D es un agente muy bueno para mantener la salud de la espalda. Las personas con dolor lumbar crónico experimentaron una mejora significativa de su estado cuando empezaron a tomar vitamina D con regularidad. Los estudios demuestran que la ingesta regular de vitamina D puede disminuir los espasmos de la zona lumbar.

La vitamina C, también conocida como ácido ascórbico, es una vitamina que ayuda al dolor lumbar. Al igual que la vitamina D, aumenta la absorción de calcio en el cuerpo, lo que favorece unos huesos fuertes y sanos. La vitamina C es conocida por ayudar en el proceso de curación de huesos fracturados y rotos, heridas y quemaduras. La ingesta regular de vitamina C también ofrece muchos beneficios para la salud, como el fortalecimiento del sistema inmunitario y una mayor protección contra los resfriados y la gripe comunes.

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